Reflejo de la nada
Una alma florece pura en la vida, virgen de ideas y de maldades, con solo el instinto como guía y abierta a vivir nuevas experiencias para crear una propia voluntad e identidad. El entorno permuta a decisivo en el desarrollo de ambas, conviertiéndose en su libro de aprendizaje donde podrá ver reflejado lo que es el bien y el mal, donde descubrir los limites que su alma nunca se atreverá a cruzar. Pero a veces sucede que el circo que le rodea esta vacío y lo único que pueden ver sus ojos vírgenes es la lona, que aunque siempre este presente nunca es cercana y además es incapaz de trasmitir nada, siendo solo útil como cobijo del frio a lo desconocido. Con constantes y silenciosos manguerazos de abandono han conseguido sofocar los colores del individuo, consiguiendo que solo floreciera una flácida y gris flor, temerosa de tener norte y frágil de carácter e identidad.
Es tan difícil ser el reflejo de la nada.
La senda
Absorbidos por el ritmo diario y cegados por marionetas con discurso vacío y perverso, nos dejamos llevar hacía donde camina el tumulto, tras la senda de los avaros. Nuestros referentes se han diluido en el mar de tiburones, dejandonos huerfanos de ideales, de principios e incluso de voz. Nos conformamos lanzando los dados cada 4 años, esperando no caer en manos del mas usurero del reino.
Pero vuestra inagotable codicia hizo tambalear los pilares de vuestro templo, y con el estruendo broto de nuestro interior la esperanza. Logramos tomar conciencia de que de nuestro esfuerzo solo ellos obtienen recompensa, que por cada sacrificio autoinflingido ellos alcanzan otro de sus objetivos y que de una gota de nuestro sudor florece una lágrima de alegría en sus secas mejillas.
Es momento de levantar la vista mirando a nuestro alrededor, buscando alternativas reales y justas, que huyan del ruin y del mezquino. Es momento de alargar la mano a la miseria sumergiendo nuestro egoísmo y envidia al fondo de nuestras entrañas. Es el momento...
Lucha a la mediocridad
País del Castigo
El mudo que soño ser líder
Ciudad
La bulliciosa ciudad se convierte en el mejor lugar para perderse cuando uno no quiere encontrarse, donde mostrarse a los ojos del que no mira o del desconocido y mudo viajero con el que cruzaste tu mirada unos pasos atrás, es como un juego de niños. Al humano anónimo no se le da valor ni merito y toda curiosidad que florezca se consume de forma espontánea. Así que tras la esquina o en medio la plaza desparramo mi locura y me sumerjo luego en ella, navego en el mar de calles y solo tomo aire en los peores lugares, convirtiendo mis pasos en embriagados trompicones sin el más mínimo rubor. Solo me estremezco en escasos suspiros de lucidez, donde mi actitud se torna disparatada y desacertada, ya que tranquila y descalza se pasea en las negras arenas movedizas de la sociedad, donde se cree invisible y se hace fuerte. En esos instantes me siento un kamikaze sin diana, una chispa escupida por una hoguera avivada, me pierde el descontrol y tarde o temprano volveré a deambular sin rumbo. Pero de repente unos ojos se cruzan con los míos rompiendo la ley del silencio de un solo golpe y abordando mi interior, sin permitir defensa ninguna, pasea desnudo y sin tener rumbo. Quizás no encontraré el mejor ejemplo en él, ni el guía para hallar el mejor camino, pero si se convirtió en el perfecto espejo donde poder ver lo miserable de mi vida y como escupo mis tripas en la soledad.
Envenenada
(imagen: El rostro de la guerra- Salvador Dalí 1941)
Arde en el Infierno
Ten por seguro que no busco una disculpa ni soltar una dura reprimenda enmarcada en una segunda oportunidad, ya que para mi ahora eres negro pasado y tiempo perdido, los recuerdos han quebrado a causa de tus mentiras. Me hiciste creer que tus señas de identidad y la sensibilidad de tus sentidos navegaban parejas a las mías, pero solo jugabas al espejo conmigo mostrando lo que yo quería ver, y escondido tras él veías como mis ilusiones y esperanzas se sustentaban en cimientos de humo.
Afortunado deberías sentirte ya que por el momento el odio no ha nacido en mí, ahora lo que prima es la decepción y sentir lástima por ti., Pero no tardes en alejarte porque cuando mi mente contabilice tus traiciones, ahora que puede ver al completo tu maléfico plan, mi sed solo se calmará con tus entrañas, arrancándote un gemido de dolor por cada una de las patrañas que han salido de tu boca y destripando tu disfraz mostrando a todos el verdadero aspecto del impostor.
Pasión por vivir
(Imagen: El Arte de Vivir, Rene Francois Magritte 1967)
Apresurado te escondes tras las recientes heridas que provoca tu enfermiza, cotidiana e incesante automutilación. Con el pasar de los años tu caduco escudo, donde te acunabas como víctima indefensa, ardió junto al tiempo del incauto.
Ahora eres tu el que sujetas las riendas, el que florece decisiones con su propio juicio. Y es por ello que los golpes son mas certeros, dolorosos y desalentadores que antes. Los acontecimientos ya nunca son fortuitos, aparecen tras tus acciones y temores, por tus osadías y decisiones, por la entereza y firmeza con la que haces frente a tus dudas. Así que no hinches pecho por escoger el camino más fácil, aunque con él creas evitar enfrentamientos, y mucho menos uses una retirada sangrienta destripando a los que se cruzan en tu huida, aniquilando los hombros que te ofrecían cobijo al surgir de remordimientos y sufrimientos.
No temas compartir tu losa escupiéndola por tus poros, así podrás soltar cadena y desplegar las alas y echarte a volar. Entre nubes emborrachadas de oxigeno desaparecerá la galopante asfixia que persigue a tus dudas, dando rienda suelta a tu entusiasmo y a tu pasión por vivir.
Sucias Palabras
Así que ha llegado el momento de clamar justicia por todos aquellos que deshornasteis, vapuleasteis y torturasteis. Que toda vuestra ira caiga sobre vosotros mismos, aplastando vuestro dormido corazón y vuestro cerebro vacío. Ni el diablo os permitiría la entrada en el infierno ya que vuestra alma es rancia, seca y lleva tantos lustros consumiéndose por dentro, que ni siquiera las llamas del infierno serían capaces de hacerla arder. Así que vagaréis desconsolados para toda la eternidad, con la soga del mentiroso al cuello y la podrida lengua arrancada y en vuestro bolsillo.
Grito de desolación
Ahora nada corre por mis venas y la voz de mi conciencia es acallada a mazazos de insana satisfacción, apedreada cuando altivo hago resonar mi viperina moral tras la piel del hombre normal, mutilada de dignidad y autoestima cuando me veo arriba en la cima. Así que solo queda sumergirse en los placeres del pecado y desear que este trance sea infinito, que nunca más me vea obligado a dar explicaciones tras escuchar las palabras vacías de los que se autoproclaman sabios. Ellos que ni escuchan ni sienten como tu, que no dan ni un paso para acercarse a la verdad que ven tus ojos, que siendo presos de sus miedos te quieren arrastrar a su aplatanada vida. ¿A caso han sentido alguna vez la brisa de
Se desvanece el cielo y tras él, escondido echo un ovillo a causa de la Culpa y el frío, lucho por vencer lo que me impide ponerme en pie. Mi alma lanza un grito de desolación desesperanzado de recibir respuesta de mi maltrecho cerebro. Las lágrimas corren por mi mejilla al sentir el vértigo de la caída, al estampar mis huesos contra la pesada realidad, al ver que mis muros son demasiado altos para dejar pasar la brisa. Ahora yo soy preso de mis errores y cumpliré condena hasta que se extinga mi vida por ello. muriendo por un espejismo de libertad.
!!A Santo de que!!
Sin mostrar un ápice de entusiasmo ni cariño en convocar a los tuyos dilatando el momento de la confirmación, nos recibes fatigada y luciendo los manjares más propios de un velatorio que de una celebración familiar. Sin duda deben ser momentos difíciles ya que las restricciones son más que evidentes, lo único que abunda encima de la mesa, permitiendo una segunda ración, es el desamor. La falta de interés hacía nosotros y la amargada e incontable tragedia diaria con la que vivís no son suficiente excusa para evitar que escuchemos vuestras voces, haciéndome creer por momentos que estabais sentados en la mesa de al lado y que nuestra única coincidencia fue la desacertada elección del menú. ¿Pero a santo de que nos invitáis a comer?
Pero sin duda si algo nos llevamos es un pedacito de cielo pegado en la frente, contaminado con vuestra gris existencia, un pedacito tan pesado que solo puedo ver mis propios pies al salir. Ningún iluminado se atrevió a proponer un brindis, un brindis ¡¡A SANTO DE QUE!!
¡¡Despierta ya!!
Atrapado en una telaraña creada por ti mismo eres incapaz de centrar tu sentidos en lo que esta sucediendo a tu alrededor. Consumes tus segundos mientras aguardas de nuevo el momento, deseando y creyendo que esta vez si se cumplirás tus expectativas. Solo tienes que engañar a tu propio cerebro diciéndole que será esta la última vez, que sabes lo que estas haciendo, que solo te dejas llevar. Pero cuando empiezas a sumergirte ni presientes los remordimientos que pronto aflorarán quemando tus entrañas, ni tampoco sientes el frío helado que vaciara tu corazón tras el clímax. ¿Por qué? ¿Que queda de ti después de la locura? ¿Quién creerá tus palabras después de tanta mentira? ¿Quién acariciará tus secas y escuálidas mejillas?
Y ahora te encuentras solo frente al acantilado y sabes que no existe marcha atrás, que el tiempo de las disculpas ardió junto a tu dignidad y orgullo, que ya es tarde para afrontar la verdad ante los tuyos, y que nunca jamás volverá a ser nada igual.
Es por ello que solo te queda echarte a volar, romper con tu vida y nunca más mirar atrás. Tu camino tiene que ser otro para avanzar
¡¡Despierta ya!!
Tiempo
Detenido te consumo creyendo que así aminorarás tu marcha, pero avanzas constante hasta la extenuación del más paciente, incesante hasta extinguir el último de mis alientos. A veces te revelas miserable, siendo breve e insuficiente, desapareciendo entre mis dedos, escapando en los momentos más dulces. En ocasiones adormilado pospones mis decisiones, aplazas sin fecha mis acciones, dilatas soluciones que acaban naufragas en el rompecabezas de mi vida.
Envidio a los que subsisten sin prestarte excesiva atención. Para ellos solo eres presente, el “tic-tac” de sus pasos, él que deambula a ritmo del sol. Ni les importa el vestigio de tu camino, ni las llagas que florecen al expirar un nuevo día. No gastan ni una ínfima parte de sus energías en tantear cuando los abandonaras al universo inactivo, a la dimensión indescifrable, al espacio atemporal.
Me mofo de los que viven anclados en los remotos pasos que aún retumban en su cabeza y que te ilustran con sus añoradas ocasiones con marchito sabor a melancolía, mientras lucen en sus ojos el radiante y cristalino brillo de la ternura, la soñada gloría del amor, el agridulce destello del rencor, el ardiente ímpetu de la rabia. Sus palabras en el presente están vacías de esperanza y repletas de nostalgia.
Odio a los que viven de sueños futuros sin acicalar el camino diario, los que alardean de sus quimeras inalcanzables aunque en su interior se conforman con un plan de huída sin fecha de caducidad. Hormigas que tras agotar tiempo y esfuerzo se reconcomen por no haber sido cigala por un instante, por haber dejado secar sus lágrimas esperando se cumpliera su agraciado destino.
Y entre envidias, mofas y odios busco mi lugar, la cadencia de mi corazón al latir, el segundo en el que serás eterno, la estrategia a seguir para evitar tu huida. Mi vacío mundo de recuerdos no es el mejor colchón donde aposentar mis anhelos, siendo así el presente él que emerge como la única esperanza a la supervivencia.
CARPE DIEM QUAM MINIMUM CREDULA POSTERO.
("Apodérate del día, nunca confíes en lo posterior").
Asfixia
Con la asfixia aparece el odio y la rabia hacía los que envidiamos, brotan aversiones y antipatías avivadas por los que se miden con nosotros, emergen de las causas de nuestros fracasos fobias y rencores, y se deja ver, prudente pero seguro, el aborrecimiento hacía la vida. Nadie nos enseña a buscar él aire en nuestros aliados ni a luchar por atrapar el último aliento de nuestros enemigos, siendo el ahogo de nuestras necesidades suficiente razón para no salir nunca mas a flote.
Y sumergido en el mar verde de la codicia, junto a miserias y deseos no cumplidos, tanteo la manera de alejarme de las algas de ruindad y avaricia que tiñen el agua que nos rodea. Sacrifico la ayuda al prójimo como única posibilidad de supervivencia, convirtiendo mis afanes en afiladas dagas con las que derribar a quien se cruce en mí trayectoria.
Entretenidos haciendo bandera de nuestra propia individualidad, del “sé tu mismo”, no nos damos cuenta que hundimos a nuestros semejantes mientras somos pisados por otros tantos avaros. Nuestros miedos, inseguridades y dudas ya no pueden distribuirse libremente, ya que mostrar nuestras debilidades y nuestro verdadero rostro sería lanzarse a brazos de la derrota, aniquilar las escasas posibilidades de triunfo en este mar de tiburones, someternos a la ley del más fuerte sin hacerle frente.
Así que soportamos las arrugas que aparecen en nuestros mustios corazones mientras nuestro ya mutilado cerebro se reseca. Ciegos y apuntalados por las pesadas cadenas del ansiado bienestar, creamos nuestro universo de la felicidad dentro de espejismos de ocasión, de ilusiones de saldo, de quimeras de poco valor, asumiendo sin mostrar descontento, que la felicidad es la suma de infinitos instantes, nunca efímera, nunca eterna.
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